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Opinión

Con permiso
Cristian Campos
Elpandemonium.org

La creación del mundo

«El tema es que leo los comentarios del blog en el que está colgado el libro pirateado y encuentro a una lerda que ha escrito: “Oh, gracias por colgar el libro, ¡llevaba dos años buscándolo!“. Este es el nivelazo: la gente se descarga libros, o música, o películas, o lo que sea, y ni siquiera sabe lo que se está descargando. Se lo descargan porque es gratis, porque pueden y porque está ahí, esperando a que ellos le den a la tecla con la pezuña. “Dos años buscándolo” decía la tipa de un libro que apenas llevaba dos semanas en las tiendas».

2 de noviembre de 2011

Les voy a explicar una anécdota.

Hace más o menos un año publiqué un libro sobre las nuevas tendencias de la ilustración japonesa. El libro, del que pueden ver un extracto aquí, es el primero publicado en Occidente sobre este tema. Sí, pueden encontrar a algún que otro ilustrador japonés suelto entre docenas de otros de otras nacionalidades en varios libros dedicados a la ilustración internacional, pero ningún otro título dedicado específicamente y al 100% a la ilustración japonesa contemporánea. Creo que debe ser una de las pocas veces en las que un español es el primero en algo (hoy dejaremos la modestia de lado: también he sido el primero en publicar una antología gráfica del metal, una idea tan obvia que me sorprende que no se le haya ocurrido antes a una editorial americana).

El libro salió bonito. En él participaron, de una u otra manera, decenas de personas. La diseñadora gráfica del libro. El diseñador que cerró las ediciones francesa e italiana. La traductora que me ayudó con las traducciones del japonés al español. También trabajaron en él los artistas y periodistas que contribuyeron con un texto para la introducción. Y, por supuesto, los 100 ilustradores que aparecen en el libro. Por no hablar de los comerciales, los diseñadores y el director de la editorial que lo publicó y que apostó por él cuando sólo era un boceto de proyecto de idea (Norma).

Cualquiera que haya trabajado con un japonés sabrá que son gente difícil. Difíciles de cojones. Lo cual quiere decir que tardé un año y medio en acabar el libro. Un libro que, como ya he dicho, ocupó en mayor o menor medida no a tres o cuatro personas, sino a casi 150. A los que hay que sumar técnicos impresores, distribuidores, libreros y, por supuesto, a los trabajadores de las editoriales que publicaron las ediciones italiana, francesa e inglesa del libro.

Calculo que, en total, el libro implicó a no menos de 200 personas. 200 personas que carecen de la habilidad de vivir del aire. Gente que pretende cobrar por su trabajo.

Pues bien, dos semanas después de ponerse a la venta, el libro ya estaba pirateado en internet. A baja resolución, pero pirateado. A baja resolución quiere decir a 72 dpi o puntos por pulgada, calidad suficiente para la pantalla de un ordenador pero insuficiente para el papel (que requiere 300 dpi como mínimo).

Atentos: sólo dos semanas después de publicarse, el trabajo de más de 200 personas había sido masacrado por un adolescente pajillero que muy posiblemente tiene serias dificultades para distinguir a un japonés de un chino. ¡Que el Satán de las 1000 Vergas guarde al adolescente pajillero en su gloria y le ponga el culo como un bebedero de patos cuando se vaya de este mundo!

El tema es que leo los comentarios del blog en el que está colgado el libro pirateado y encuentro a una lerda que ha escrito: “Oh, gracias por colgar el libro, ¡llevaba dos años buscándolo!

Este es el nivelazo: la gente se descarga libros, o música, o películas, o lo que sea, y ni siquiera sabe lo que se está descargando. Se lo descargan porque es gratis, porque pueden y porque está ahí, esperando a que ellos le den a la tecla con la pezuña. “Dos años buscándolo” decía la tipa de un libro que apenas llevaba dos semanas en las tiendas.

Por suerte para la higiene intelectual de todos aquellos que disfrutamos, trabajamos o contribuimos a la creatividad humana en la humilde medida de nuestras posibilidades, todavía queda una aldea de irreductibles hispanos que resiste ahora y siempre al invasor. La aldea es Ibercrea. El jefe sobre el escudo, Arcadi Espada. El invasor, la piratería.

Y por eso es una buena noticia todo aquello que pueda hacer reflexionar al prójimo sobre el valor del trabajo ajeno.

Y por eso es una buena noticia la celebración de las jornadas La creación del mundo, que tendrán lugar en el CaixaForum de Madrid los días 16, 17 y 18 de noviembre. La lista de partipantes no es moco de pavo: Fernando Savater, Scott Rubin (Responsable de Estrategias de Comunicación y Políticas Públicas de Google en Europa), Albert Boadella, Patricia Churchland (filósofa), Ferran Adrià, Jacques Toubon (ex Ministro de Cultura francés), José María Lassalle y un largo etcétera.

También estarán por allí, presentando o sacando conclusiones, Arcadi Espada, Joana Bonet, Daniel Gascón, Victoria Prego, Ignacio Vidal-Folch, Xavier Pericay…

Por no hablar de los conciertos unplugged de Luz Casal, Jorge Drexler y Maria del Mar Bonet.

Todos ellos hablarán y debatirán sobre la figura del autor, sobre la propiedad intelectual y sobre el proceso de creación. De un plato, de una canción, de un ala de mosca o de una idea.

Aquí encontrarán toda la información sobre las jornadas, que por cierto son gratuitas. Para que ni siquiera los piratas tengan excusa para no acudir.

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