Miscelánea

Letras Libres, 2 de abril
Daniel Gascón

"Por la cara"

“Fernández-Villaverde no reconoce que hay cierto sesgo en su planteamiento: al igual que los creadores tendemos a defender nuestro modo de vida, uno tiende a dar menos importancia a los derechos de autor cuando sus ingresos –y su libertad- no dependen de ellos. El objetivo de Fernández-Villaverde, que vive de investigar y dar clase, es ser relevante [...] Sería injusto dudar de la sinceridad de Fernández-Villaverde. También lo sería despreciar, insultar y negar los derechos de quienes se ganan la vida con sus ideas –que son ejecutadas en forma de canciones, películas o discos, y generan beneficios- y consideran que la satisfacción de la vanidad no es suficiente para ellos”.

Lunes, 2 de abril de 2012 | 11:58

“Nada es Gratis es un blog interesante sobre asuntos económicos. Está vinculado al think tank Fundación de Estudios de Economía Aplicada, lo editan varios economistas y ha dado lugar a un libro. Hace unos días, uno de sus editores, Samuel Bentolilla, publicó una entrada donde enlazaba un artículo del Financial Times y explicaba cómo saltarse la barrera de pago del diario británico. Eso provocó las protestas del Instituto Ibercrea, creado por cuatro entidades -la Asociación de gestión de derechos intelectuales, Artistas Intérpretes o Ejecutantes, Sociedad de Gestión de España, el Centro Español de Derechos Reprográficos y la Sociedad General de Autores y Editores- y dedicado a la defensa de los derechos de autor.

Uno de los colaboradores habituales de Nada es gratis, el profesor de la Universidad de Pensilvania Jesús Fernández-Villaverde, publicó un post titulado “Las falacias de los defensores de la propiedad intelectual”, donde afirmaba “que el otorgar derechos de propiedad intelectual es únicamente un sistema de incentivos y por tanto carece de ninguna valoración moral, ni positiva ni negativa. Nadie tiene ‘derecho’ innato y natural a la propiedad intelectual (sí que creo que tiene derecho al reconocimiento de ser el autor, pero nada más). La propiedad intelectual es simplemente un mecanismo de la sociedad para solucionar un problema”. Proponía cuatro soluciones: el mecenazgo, los premios, la creación colectiva “como Wikipedia” y “mecanismos de innovación competitiva”. La respuesta de Ibercrea puede leerse aquí.

La discusión había sido áspera, pero el profesor Fernández-Villaverde perdió los modos en un email que envió al Instituto Ibercrea para explicar por qué no publicaba sus comentarios: dedicaba a su interlocutor palabras como “bobo del culo”, “paleto”, “ignorante”, “mercenario de un grupo de lobistas”, “cobarde”… En su post había enlazado un vídeo de Daron Acemoglu para reforzar sus argumentos. Quizá no había tenido en cuenta que en esa intervención Acemoglu reconoce la importancia que la protección de los derechos de autor ha tenido en la innovación”.

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“Sin duda, la industria de los contenidos tiene que adaptarse a las nuevas tecnologías. Debe explorar nuevas posibilidades de negocio. Lo intenta, y también lo intentan las leyes, que buscan adecuarse a la nueva realidad. Pero todo el debate sofístico sobre la legitimidad de los derechos de autor se debe a la facilidad de violarlos. El autor es el dueño de su producto. Quitárselo es robarle. Denunciar eso puede parecer, como dice Fernández-Villaverde, moralista. Es un riesgo que se corre cuando se denuncia un delito.

Fernández-Villaverde tampoco parece darse cuenta del contrasentido que supone que alguien que escribe en un blog de Fedea –una institución que cuenta con el patrocinio de grandes empresas financieras- llame a otro “mercenario de lobistas”. No es que no supere un análisis científico, sino que ni siquiera pasa el criterio del Evangelio  (“Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo?”), y hace pensar en la frase del fotógrafo italiano Ferdinando Scianna: “Yo creía que era incorruptible y resulta que solo era caro”.

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Puedes leer el artículo completo aquí.

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