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La valoran pero justifican las vulneraciones en determinados casos

El 96% de los europeos afirma que proteger la propiedad intelectual fomenta la innovación

El 96% de los europeos cree que la propiedad intelectual es importante porque fomenta la innovación y la creatividad al recompensar a los inventores, los creadores y los artistas por su trabajo. Según esta encuesta realizada en la UE, en la que participaron 26.500 personas mayores de 15 años, encargada por la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI) en nombre del Observatorio Europeo de las Vulneraciones de los Derechos de Propiedad Intelectual, el 86% opina que proteger la propiedad intelectual contribuye a mejorar la calidad de los productos y servicios.

27 de Noviembre de 2013

oamiestudioport

El estudio “presenta los resultados de la encuesta cuantitativa, optimizados y matizados por las reflexiones recabadas en la etapa cualitativa y la revisión bibliográfica”, señalan sus autores. “La primera parte del diagnóstico -añaden- muestra una imagen de los ciudadanos europeos en gran medida favorables a los derechos de la propiedad intelectual, convencidos de que constituyen un importante pilar de la organización económica y social de sus respectivos países, y a favor de la reglamentación asociada, así como de su cumplimiento. No obstante, los resultados revelan también que, aun cuando sólo una décima parte de los europeos admite abiertamente haber cometido infracciones de la PI en los últimos doce meses, más de un tercio toleran este tipo de conductas cuando se consideran a título subjetivo”.

“La paradoja radica en el hecho de que ambas actitudes no son mutuamente excluyentes. Una gran mayoría de los ciudadanos de la UE se declara firmemente a favor de la propiedad intelectual y, sin embargo, consideran que, a nivel personal, la infracción de las normas que comporta puede estar justificada cuando lo que se intenta conjurar son las consecuencias de un escaso poder adquisitivo, o cuando es señal de protesta contra un modelo económico condicionado por el mercado y las marcas premium o de mayor prestigio. Esta contradicción evidente pone de relieve la brecha existente entre unos principios de base compartidos (que serían aplicables al considerar a la sociedad en su conjunto), y las realidades dictadas por un modo de vida individual pragmático y, probablemente, más centrado en uno mismo”.

“Esta disociación puede tener en parte origen en un desconocimiento del valor de la propiedad intelectual, y en el hecho de que una gran mayoría de europeos considera que la protección de la propiedad intelectual no redunda esencialmente en beneficio de consumidores y ciudadanos como ellos, sino más bien de las empresas y las élites artísticas. A la pregunta de quién se beneficia más de la protección de la propiedad intelectual, sólo el 11% de los ciudadanos de la UE considera que son los consumidores, y menos del 20% señala que las pequeñas y medianas empresas. Por otro lado, más del 40% aludió a las grandes compañías y a los artistas famosos y, en menor medida, a los inventores, como principales beneficiarios de tal protección”.

Por lo tanto, parece necesario incidir en poner de relieve el valor que aporta la propiedad intelectual a los ciudadanos en su vida cotidiana, especialmente en el caso de los jóvenes, que difieren significativamente de otros grupos de edad. Puedes consultar el resumen ejecutivo del estudio en español aquí y el estudio completo en ingles aquí.

Algunos porcentajes, significativamente mayores en España
El 69% de los encuestados valora la propiedad intelectual porque cree que contribuye a crear puestos de trabajo y al bienestar económico y, por tanto, condenan las vulneraciones de la propiedad intelectual. Sin embargo, la encuesta muestra que a nivel individual el 24% de los europeos piensa que adquirir productos falsificados puede estar justificado si el precio del producto original es demasiado alto (el 34% en el caso de los españoles).

El 38% (39% en España) declara que comprar productos falsificados puede justificarse como un acto de protesta contra la economía regida por los mercados. El 22% opina que las descargas son aceptables si no hay ninguna alternativa legal (el 35% en España), y el 42% de los europeos cree que es aceptable si es para uso personal (más del 50% en la franja de edad de 15 a 34 años, menos del 30% en la franja de edad por encima de los 65 años).

Los accesos ilegales a contenidos son, en función de otras respuestas, mucho más numerosos de los reconocidos, y aún así este reconocimiento varía sustancialmente según regiones geográficas: los países bálticos muestran los mayores niveles de reconocimiento de accesos ilegales (20% en Letonia, el 16% en Lituania y Estonia), así como España (18%), mientras que la media UE28 es del 9%. Por otra parte, los accesos legales online a contenidos están más desarrollados en los países nórdicos (39% en Dinamarca, 35% en Suecia).

Los porcentajes son especialmente altos en el grupo de edad comprendido entre los 15 y los 24 años. Según la encuesta, la diferencia entre las dos opiniones se explica por el hecho de que un alto porcentaje de encuestados opina que la PI no les beneficia personalmente o bien que el sistema de propiedad intelectual no cumple sus expectativas en lo que a precio, disponibilidad, diversidad o calidad respecta.

Así, en lo que atañe a la descarga y el acceso ilegales a contenidos protegidos en internet, el efecto de la edad reviste especial importancia: el 26% de los ciudadanos entre 15 y 24 años admite haber descargado o accedido ilegalmente a contenidos protegidos por derechos de autor en los últimos 12 meses. Tal proporción desciende al 17% en el grupo de edades comprendidas entre los 25 y los 34 años; al 9 % en el de los de 35 a 44; al 5% en el de los 45 a 54 años; y por debajo del 2% en el caso de los de 55 o más años de edad.

Hombres y mujeres declaran unos hábitos de compra similares en lo que se refiere a falsificaciones, mientras que, en el caso de las descargas ilegales, la proporción de varones que notifican tal conducta en los últimos 12 meses duplica sobradamente la proporción de mujeres (13% de los hombres, frente al 6% de las mujeres). Esta tendencia se aplica asimismo al grupo de edades comprendidas entre los 15 y los 24, en el que la proporción de varones que declaran haber adquirido falsificaciones es similar a la de las mujeres (7% de los varones, frente al 5% de las mujeres), mientras que la proporción de hombres de 15 a 24 años que admiten haber accedido, descargado o reproducido intencionadamente contenidos ilegales de internet supera en diez puntos a la de las mujeres del mismo grupo de edad (31% de varones, frente al 21% de mujeres).

Los europeos valoran la Propiedad Intelectual, pero…
El conocimiento de la propiedad intelectual y de los conceptos afines por parte de los europeos dista mucho de ser coherente, y revela importantes diferencias entre un conocimiento autoevaluado/«subjetivo», y otro verificado/«objetivo». Los indicadores de conocimiento objetivo que únicamente el 13% de los europeos demuestra un conocimiento sólido de lo que subyace al término propiedad intelectual; el 51%, un conocimiento moderado; y un 37%, un conocimiento escaso. En conclusión, sobre la propiedad intelectual y sus principales términos relacionados los europeos tienen un conocimiento más de oídas que anclado en una compresión en detalle.

El segundo elemento que viene a matizar la sólida aprobación intelectual de los europeos a los principios de la propiedad intelectual es la existencia de un cierto grado de tolerancia respecto a la idea de que las vulneraciones de la propiedad intelectual pueden considerarse legítimas.

Una minoría significativa de europeos (un tercio aproximadamente) percibe las falsificaciones bajo un prisma favorable, como una manera «inteligente» de mantener el poder adquisitivo, y también como un «acto de protesta» contra las grandes marcas de calidad y un sistema económico desequilibrado. La falsificación, condenada desde un punto de vista ético, y juzgada como generadora de consecuencias muy negativas a nivel macroeconómico, puede percibirse más favorable cuando se presenta desde una perspectiva individual, y a la luz del beneficio personal.

Estos puntos de vista no son unánimemente compartidos por la población de la UE en su conjunto. Prevalecen en mayor o menor medida dependiendo de la edad, la ocupación y el país de residencia de los encuestados. Las dos afirmaciones (adquirir falsificaciones visto como «un acto de protesta» y/o como una «compra inteligente») siguen patrones similares. Por ejemplo, la edad aparece como una variable importante a tener en cuenta, cuanto más jóvenes, más proclives se muestran los ciudadanos de la UE a respaldar tales afirmaciones. El 49% de los ciudadanos de la UE de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años de edad coincide en que cabe ver la adquisición de falsificaciones como «un acto de protesta», proporción que disminuye sistemáticamente con la edad: el 44% dentro del grupo de edades comprendidas entre los 25 y los 34 años; el 38% en el grupo de entre 35 y 44; el 35% en el de 45 a 54; el 34% en el de 55 a 64; y el 32% de los que han cumplido ya 65 años.

El análisis de las percepciones y las actitudes de la generación más joven de europeos revela que son los ciudadanos de entre 15 y 24 años de edad los que mantienen las opiniones más tolerantes respecto a la falsificación y las descargas ilegales. El análisis de cuestiones relacionadas con los principales beneficiarios de la PI puede explicar en cierta medida la paradoja antes descrita. Cuando se les pregunte a quién beneficia más la protección de la propiedad intelectual, sólo en torno a un 10% de los europeos señala que a los «consumidores como ellos mismos», y con mucha mayor frecuencia aluden a grandes empresas y a artistas de éxito como los principales beneficiarios de este conjunto de normas y su aplicación. Esta alusión puede ilustrar la sensación de que la propiedad intelectual sirve fundamentalmente a los intereses de las élites, y tiende a demostrar la falta de comprensión o el desacuerdo con la noción del valor que la propiedad intelectual aporta al conjunto de los ciudadanos europeos.

La calidad y la diversidad de estas ofertas legales encuentran una acogida favorable entre los europeos. No obstante, sigue existiendo una minoría significativa de ciudadanos de 15 a 24 años de edad, en torno a un tercio, que considera más atractivas las ofertas ilegales.

Los resultados de la encuesta se han presentado tras la publicación el pasado mes de septiembre de un estudio llevado a cabo por la OAMI y la Oficina Europea de Patentes, según el cual las industrias en las que los derechos de propiedad intelectual son especialmente importantes dan trabajo a aproximadamente 76 millones de personas en la UE y a ellas corresponde un 39% de la actividad económica de toda la UE.

António Campinos, presidente de la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI), afirma: «Con estos estudio ofrecemos datos independientes y fiables, en consonancia con la misión que nos ha sido confiada, sobre la percepción y la conducta de la ciudadanía europea en relación con la propiedad intelectual y sus vulneraciones. Seguiremos realizando este análisis periódicamente, en particular entre la “generación de internet”. La encuesta ha puesto de manifiesto que la propiedad intelectual es uno de los activos más valiosos de Europa pero también uno de los más vulnerables. La ciudadanía europea no siente que es responsabilidad suya proteger la propiedad intelectual, especialmente cuando otros no comparten los mismos valores ni garantizan que las normas se respeten o se adecúen a las expectativas de la gente. Confiamos en que estos resultados sirvan de apoyo a los esfuerzos colectivos en la batalla contra las vulneraciones de la propiedad intelectual en la que todo el mundo tiene una función que desempeñar».

El Observatorio Europeo de las Vulneraciones de los Derechos de Propiedad Intelectual se creó en 2009 para facilitar la protección y el cumplimiento de los derechos de la propiedad intelectual y contribuir en la lucha contra la creciente amenaza de las vulneraciones de la propiedad intelectual en Europa. En virtud del Reglamento de 5 de junio de 2012, el Observatorio se transfirió a la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI), la oficina oficial de marcas, dibujos y modelos de la Unión Europea, con sede en Alicante (España) desde 1994.

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  • Adepi informa

    • En sustitución de Magdalena Vinent

      Víctor Romano, presidente de Adepi

      El director general de Dama, Víctor Romano, ha sido elegido este lunes presidente de la Asociación para el desarrollo de la propiedad intelectual, Adepi, reemplazando en el cargo a Magdalena Vinent, exdirectora general de Cedro. Rafael Sánchez, director de Relaciones Institucionales y Comunicación de Egeda, y Luis Felipe Palacios, director general de SGAE, han sido nombrados vicepresidentes.

  • Glosario

    • Autor (sujeto de los derechos de autor). Persona natural que crea alguna obra literaria, artística o científica. Son objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente conocido o que se invente en el futuro. La propiedad intelectual de una obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación.
    • Bien inmaterial. Las obras protegidas por el derecho de autor son bienes inmateriales, pues la ley las considera independientemente del soporte material sobre el que se hayan plasmado (papel, CD, vinilo, soporte magnético, lienzo, etc.), aunque éste sea muy importante para su difusión y explotación.
    • Copia privada. El conocido como “derecho de copia privada” es en realidad, más que un derecho, la limitación al derecho exclusivo que la ley concede al autor y al propietario de contenidos a hacer copias de ellos. Permite a una persona realizar una copia del original de una obra, al que haya tenido acceso legítimamente, para uso privado sin ánimo de lucro.
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