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Opinión

La Mirilla
Lorenzo Silva

"Y ni arde Twitter"

«Todos esos supuestos “expertos” en propiedad intelectual (algunos de ellos, abogados con un lucrativo negocio asentado en la defensa de los piratas) que rechazaban de plano esta interpretación, y que venían a decir que enlazar y comunicarlo a los amigos en una página web no sólo era legal, sino justo y hasta benéfico, se han quedado de pronto sin munición».

7 de marzo de 2014

«Ya no podrán seguir con el sofisma de que las sentencias que aquí y allá dictó algún juez, y que invocaban campanudamente como jurisprudencia, consagraban su interpretación. Ellos, al menos los abogados, sabían perfectamente que esas sentencias aisladas de jueces inferiores, con arreglo al artículo 1.6 del Código civil español, no creaban jurisprudencia alguna, y saben también que el Tribunal Europeo, como el Supremo en resolución reiterada, sí que tienen esa potestad. Una lástima por la reata de crédulos que, invocándolos como argumento de autoridad, defendían a brazo partido en las redes y en todos los foros habidos y por haber, la sacrosanta e inatacable legalidad de la conducta consistente en expoliar la propiedad ajena y etiquetarla cómodamente bajo esos enlaces para que cualquiera se surtiera a placer. Claro que no hay mejor crédulo que el que quiere (y le interesa) creer lo que le cuentan.

Bien. Game over. Seriesyonkis, para evitar males mayores futuros, se ha rendido.

Y no pasa nada. Quizá porque la sociedad española identifica que hay causas más dignas de luchar por ellas que el negociete clandestino, opaco y negro como la pez de los gestores de las páginas de enlaces. Quizá porque empieza a abrirse paso la idea, bienvenida sea, de que nada que sea valioso y cueste el esfuerzo y el talento de alguien puede ser gratis a su costa y contra su voluntad. No en el mundo real. No donde se necesita que quien crea la riqueza se vea retribuido por ello, en lugar de tenerle trabajando y estrujándose las meninges para que se aproveche el primer parásito oportunista que pasa por allí.

Algo está pasando, al fin, en la dirección correcta y del sentido común. Y de Twitter no sale ni una chispita. Y es que, señor Zapatero, ciertos piopíos no hay que sobrevalorarlos».

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