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Miscelánea

También suscrito por las entidades EFADs, L'ARP, SACD y SAA

Un centenar de cineastas presenta en Cannes un llamamiento para "crear una política cultural europea ambiciosa y renovada"

El texto, titulado Llamamiento de los cineastas europeos, recuerda que “es más urgente que nunca mantener la territorialidad de los derechos” y que “debe consolidarse y reforzarse el derecho de los autores a vivir de su arte para que puedan seguir creando”, por lo que es imprescindible que la Unión Europea les reconozca “un derecho inalienable a una remuneración cuando sus obras sean explotadas en plataformas en internet”.

22 de mayo de 2017

Un centenar de directores de cine y guionistas de toda Europa presentó en el marco del Festival de Cannes 2017 un manifiesto para “rediseñar y reconstruir una política cultural exigente y ambiciosa, adaptada al entorno digital, a su economía y a sus aplicaciones, que ponga en valor las obras y sitúe a los creadores en el epicentro de su acción”. Entre los firmantes se encuentran, entre otros, John Boorman, Jean-Pierre y Luc Dardenne, Stephen Frears, Costa Gavras, Michael Haneke, Michel Hazanavicius, Claude Lelouch, Alan Parker, Volker Schlöndorff, Paolo Sorrentino, Charles Sturridge, Betrand Tavernier, Eric Tolédano o Wim Wenders, además de los españoles Alejandro Amenábar, Montxo Armendáriz, Pablo Berger, Iciar Bollain, Carlos Clavijo, Borja Cobeaga, Fernando Colomo, José Luis Cuerda, Miguel Hermoso, Ventura Pons, Jaime Rosales, Fernando Trueba, Enrique Urbizu y Virginia Yagüe.

LLAMAMIENTO DE LOS CINEASTAS EUROPEOS

“Ciudadanos y cineastas europeos, la Europa en que vivimos representa una hermosa esperanza cuando se mantiene fiel a sus valores de tolerancia, apertura y diversidad, y cuando se protege de las intenciones nacionalistas, obscurantistas y miedosas que la amenazan. El cine es el reflejo de estos valores positivos, y es por ello que estamos convencidos de que el cine europeo debe contribuir a crear una política cultural europea ambiciosa y renovada. Lejos de ser una simple fuente de oportunidades de empleo, una suma de territorios o una yuxtaposición de mercados y consumidores, la cultura europea también representa a todas esas identidades plurales, y a una forma de expresión libre y democrática.

Aunque en el pasado los caminos de Europa y los del cine en ocasiones han ido por separado, también se han ido encontrando durante muchos años. Nos referimos, concretamente, a los 25 años de acompañamiento a la creación y la difusión europea mediante el programa MEDIA, que debería ver reforzada su dotación presupuestaria y extender su campo de acción, especialmente a los autores.

El acceso a la cultura para todos es un ideal claramente moderno, económicamente fuerte, políticamente ambicioso, técnicamente vivo y, gracias a las herramientas digitales, eminentemente humano. Este nuevo entorno digital nos tiende la mano, lleno de promesas y esperanzas, y viene cargado de retos para los creadores.

De todos estos retos, nuestra prioridad debe ser la financiación y el desarrollo de las películas europeas. Es más urgente que nunca mantener la territorialidad de los derechos, ya que sirve para estructurar y garantizar el alto nivel de financiación de las obras en Europa, especialmente en el caso de las cinematografías más frágiles y las coproducciones europeas. Este principio debe protegerse para garantizar la exclusividad de los derechos y las bases de la financiación de la creación. Esta territorialidad es la que permite que los espectadores tengan acceso a obras diversas y financiadas en Europa. El sueño de un mercado único europeo puede ser seductor, pero en la práctica un proyecto así iría en contra del fundamento de la diversidad y la excepción culturales.

También debe consolidarse y reforzarse el derecho de los autores a vivir de su arte para que puedan seguir creando. Actualmente, el Parlamento Europeo y el Consejo están debatiendo un proyecto de directiva sobre los derechos de autor. La Unión Europea debe garantizar a todos los cineastas el mismo nivel de protección en todo el territorio, y reconocer un derecho inalienable a una remuneración cuando sus obras sean explotadas en plataformas en internet. También debe promover la transparencia y la remuneración proporcional de los autores de acuerdo con el éxito de la película.

La integración de los gigantes de internet en la economía creativa europea es determinante para el futuro del cine. Europa debe fijar un objetivo y garantizar las condiciones de un juego competitivo más justo y sostenible entre todos los que difunden nuestras obras. También debe garantizar el principio de igualdad fiscal, y poner rápidamente en práctica los compromisos de financiación y difusión con respecto a la creación europea, sin que se puedan eludir. También debe garantizar una mayor adecuación entre el lugar de imposición y el lugar de difusión de las obras, como ya ocurre con el IVA. Europa no es un nuevo Lejano Oeste sin ley, debe velar por que se apliquen las mismas reglas a todos los medios de difusión, plataformas, sitios web para compartir o redes sociales.

Por último, puesto que la piratería sigue siendo una plaga y la oferta legal no consigue atraer a los espectadores, es necesario poner en valor la mejora de la exposición de las obras en todo tipo de soportes. Debe acelerarse el desarrollo de herramientas de indexación de las películas accesibles de forma legal, como también deben promoverse la cooperación entre Estados miembros o las acciones colectivas organizadas. Principalmente, los autores esperan que su obra llegue al mayor número de personas posible, por lo que es prioritario proporcionarles una amplia exposición en salas de cine, en cadenas de televisión y sus versiones digitales, y en todos los servicios a la carta.

Por otra parte, también hay que de responder a las nuevas expectativas de los espectadores. Los profesionales deberán seguir esforzándose en ese sentido. Las instituciones europeas, por su parte, también deberán garantizar una mínima presencia y promoción de las obras europeas en los servicios a la carta, establecer un vínculo virtuoso entre lo digital y la creación, sin dejar de lado la diversidad cultural.

Hay mucho en juego, pero el desafío es formidable: unirnos —actores políticos, creadores y ciudadanos— para rediseñar y reconstruir una política cultural exigente y ambiciosa, adaptada al entorno digital, a su economía y a sus aplicaciones, que ponga en valor las obras y sitúe a los creadores en el epicentro de su acción“.

Puedes consultar o descargar (PDF) el texto aquí (inglés)
o aquí (inglés/francés/alemán/español/italiano).

Han suscrito el manifiesto las entidades FERAL’ARP, SACD y SAA.

Por su parte, EFADs ha publicado una declaración complementaria.

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