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Revista de prensa

MBW, 30 de mayo

No hay que permitir que YouTube se beneficie de “piratería legalizada a una escala inimaginable”

“Es más importante que nunca luchar para proteger los derechos de los creadores de música”: Music Business Worldwide publica una reflexión de Vick Bain, CEO de la Academia británica de autores y compositores (BASCA), la asociación más representativa del gremio en Reino Unido y a la que pertenecen prácticamente todos los grandes autores e intérpretes musicales británicos, desde Paul McCartney hasta Elton John o Kate Bush. 

6 de junio de 2017

“Hay una voz muy fuerte que emana de Silicon Valley, alabando un nuevo paradigma según el cual en el mundo tecnológico en que vivimos ahora todos somos creadores.

Los “creadores” están ahora a nuestro alrededor, produciendo contenido generado por el usuario (UGC) que tiene el potencial de llegar a una audiencia global. Pero en muchos casos este “contenido” es obra de niños y aficionados entusiastas que se limitan a anexar la creatividad de los demás.

¿Pero los autores y compositores ganan hoy día toneladas de dinero de las plataformas basadas en el UGC, verdad? ¿Son todos millonarios, no?

Google nos lo dice. YouTube nos ha salvado a todos de la piratería. ¡Hurra!

¿De qué nos quejamos?

La realidad es que en este sector, hoy en día hay menos de 2.000 personas en Reino Unido que reciben anualmente de las entidades de gestión de derechos de autores e intérpretes unos ingresos superiores al salario medio nacional (que las cifras más recientes del gobierno británico sitúan en unas 27.600 libras, unos 36.100 euros al cambio actual).

Dos mil personas es una pequeña cantidad de una población de 65 millones. Solo el 0,003 %.

Esto convierte de facto a autores y compositores musicales en una especie en peligro de extinción, y sin embargo el futuro de toda la industria musical británica descansa en su talento.

Pongamos esto en perspectiva: 2.300 empleados de Google en Reino Unido ganaron un salario promedio de 160.000 libras cada uno el año pasado (unos 209.300 euros), a pesar de que, según The Guardian, “la empresa insiste en que su actividad en Reino Unido ocupa un puesto modesto en relación al imperio global de la compañía”.

¿Sigues pensando que los autores y compositores son ricos?

Plataformas como YouTube afirman estar al lado de los creadores, pagando dinero a la industria de la música.

Pero vamos a tener una cierta perspectiva.

YouTube actualmente recibe el 45 % de todos los ingresos publicitarios en su plataforma. El dueño del vídeo y el propietario de la grabación de sonido comparten el resto con los editores de música y, finalmente, con autores y compositores, que negocian por las migajas justo al final de esa cadena alimentaria.

Es por eso que YouTube está valorado en más de setenta mil millones de dólares y nuestros miembros tienen que compartir unos ingresos a razón de exactamente 0,0007 dólares por cada reproducción de vídeo.

Eso es una brecha de valor.

YouTube está siendo capaz de salirse con la suya porque se aprovechan de una legislación que contempla el concepto de “puerto seguro”, que fue diseñado para un propósito completamente diferente.

Todos sabemos que los acuerdos que YouTube ha negociado con los sellos discográficos y con las entidades de gestión son minúsculos en comparación con las plataformas con licencia completa, aunque debido a los rigurosos contratos de confidencialidad no podemos conocer las cifras exactas.

Por lo tanto, echemos un vistazo a las cuentas de 2016 de la entidad británica PRS respecto a la música, recientemente publicadas: 80 millones de libras en ingresos digitales son obviamente bienvenidos, pero no podemos obviar que suponen sólo el 13 % de un total de 621 millones y medio recaudados en total durante 2016 por todas las entidades de gestión.

Todos aceptamos que el streaming es la manera más popular de consumir música, con más de mil millones de usuarios únicos visitando YouTube cada mes. Pero YouTube se jacta de que pagó a la industria de la música mil millones de dólares en ingresos por publicidad el año pasado, lo que equivale al pago de un dólar por usuario al año. Un dólar anual por usuario a cambio de un acceso sin restricciones a prácticamente la totalidad de la música grabada.

Una vez más, esa es una brecha de valor.

BASCA y otras organizaciones creativas representativas están pidiendo una mayor transparencia a lo largo de toda la cadena de valor en el entorno digital.

El año pasado, la Comisión Europea propuso que YouTube y otras plataformas basadas en el contenido generado por el usuario estuvieran sujetas a las mismas normas de propiedad intelectual que los servicios de streaming musical con licencia completa.

El Parlamento Europeo votará la reforma este verano, aunque Google y una miríada de los autodenominados “grupos de derechos abiertos” o de “cultura libre” están ejerciendo una gran presión y desarrollando una impresionante acción de lobby contra la misma. Afirman que nuestras actuales leyes de propiedad intelectual “reducen la flexibilidad y desincentivan la innovación y la experimentación”.

Aunque en el Reino Unido estamos a punto de abandonar la UE, más del 40 % de nuestras exportaciones de música son para nuestros vecinos europeos, y el marco legislativo de la UE seguirá afectando los ingresos de la industria de la música durante décadas.

Ahora hay una serie de actividades en las diferentes comisiones parlamentarias europeas y, a principios del próximo año, deberíamos tener una nueva Directiva sobre derechos de autor.

Entre todo este ruido de fondo legislativo hay propuestas para permitir una “excepción” para todo el “contenido generado por el usuario”.

En otras palabras, todo lo que aparezca en YouTube y plataformas similares quedará “exento” de pagar regalías a los creadores e intérpretes de la música utilizada.

De un solo golpe esto pondría a la industria de la música de rodillas, destrozando todo el buen trabajo que hemos hecho para estabilizar y hacer crecer nuestro negocio en los últimos años.

Los activistas de la “cultura libre” nos dicen que el derecho de autor es una barrera para la creatividad. Esta es una falsedad vergonzosa.

Los derechos de autor han permitido que la creatividad florezca de una manera que nunca antes habíamos visto, y desmantelarlos destruirá el sustento de aquellos que escriben música para ganarse la vida. Permitir tal excepción podría crear un vórtice del que la industria de la música nunca podría recuperarse.

Se legalizará la piratería en una escala previamente inimaginable.

Si salir adelante se está poniendo difícil para los escritores establecidos, es aún más difícil para aquellos que dependen de su carrera profesional. Tenemos que asegurar que haya un camino para aquellos creadores lo suficientemente atractivo como para conseguir un punto de apoyo en este negocio o el increíble talento musical que hemos cultivado en este país se marchitará.

Estoy orgullosa de liderar BASCA.

Nosotros, al igual que otros organismos comerciales, nos aseguramos de que las voces de los creadores sean escuchadas por aquellos que toman las decisiones que afectan fundamentalmente a sus medios de subsistencia, pero somos la única organización compuesta de autores y compositores de música.

No nos doblegaremos frente a estas amenazas de aquellos que infravaloran y arrogantemente desprecian el trabajo de nuestros miembros, y lucharemos con todos los recursos a nuestra disposición para asegurar un trato justo para autores y compositores en el entorno musical”.

Vick Bain es CEO de BASCA.

Puedes leer aquí el texto en Music Business Worldwide.

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