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Opinión

Inés París
Guionista y directora de cine

"La gestión colectiva nos permite tener fuerza en las negociaciones de nuestros derechos en el mundo entero"

«Si la gestión del derecho de autor se queda en manos de particulares sabemos bien lo que pasará: solo cuatro autores ricos tendrán poderosos despachos de abogados cobrando para ellos. Yo, como soy ‘del resto’, de los normales, de las mujeres a las que tanto nos cuesta mantenernos en la creación, defenderé siempre que la gestión de nuestros derechos sea colectiva.»

15 de febrero de 2019

Escribo y dirijo tanto películas como series de televisión y soy una rara avis no solo por ser mujer sino porque he conseguido vivir de mi trabajo y sacar adelante a mi familia con una profesión creativa tan apasionante como irregular e insegura. La idea generalizada que existe de las autoras y los autores, esa que nos muestra en la alfombra roja de los festivales de cine, tiene poco que ver con la realidad cotidiana. Los guionistas trabajamos mucho pero con frecuencia cobramos poco, mal y tarde. En esta industria son escasas las empresas que pueden invertir en desarrollo con lo cual los que vamos ‘por delante’ en los proyectos (que ponemos la primera e indispensable piedra) solemos no cobrar por nuestro trabajo hasta que -si esto sucede- se consigue producir una serie o una película que parte de nuestro guion.

A veces estas historias, cuando hay suerte, talento y una buena distribución, llegan a ser éxitos y generan mucho dinero. Viajan por todo el mundo, las ven millones de personas, duran años, se producen remakes… A mí me ha pasado algunas veces y es lo mejor del mundo porque para eso trabajamos, para que nuestras historias conmuevan a cuanta más gente mejor.

Cuando el éxito aparece, autoras y autores ya hemos cobrado una cantidad cerrada: no somos productores: vendemos, como todos los trabajadores, nuestra fuerza de trabajo, o sea, ideas, historias, imágenes… y muchas veces por una cantidad que nada tiene que ver con la riqueza generada. (Por ejemplo, yo cobré por mi primera película 15.000 euros y los derechos de remake se vendieron a EE.UU. por 600.000). Pero… en España, ¡felicitémonos!, hay una ley de derecho de autor que defiende que autoras y autores deben participar del éxito de su obra. De tal forma que cuando consigues que tu trabajo genere muchos beneficios, tú recibes una parte. Es una parte pequeña pero debo decir que es también indispensable para muchos de nosotros. Con mis derechos de autor he pagado matriculas de universidad para mis hijos, he dado una entrada para un coche que necesitaba o me he cambiado de ordenador. Y en el caso de los músicos, es de lo que viven además de los conciertos.

Mis derechos de autor me los gestiona SGAE, una de las dos entidades que existen en el ámbito audiovisual, la otra es DAMA. Las dos son entidades de gestión colectiva, lo que quiere decir que gestionan a una multitud de autoras y autores. Que seamos muchos nos permite tener fuerza en las negociaciones de nuestros derechos y mantener una sociedad que actúa en el mundo entero. Más allá de las críticas -tantas veces pertinentes- a SGAE debemos recordar que lo importante para los creadores es que con unas siglas u otras se defienda una gestión colectiva de nuestros derechos. Si la gestión del derecho de autor se queda en manos de particulares sabemos bien lo que pasará: solo cuatro autores ricos tendrán poderosos despachos de abogados cobrando para ellos. Yo, como soy ‘del resto’, de los normales, de las mujeres a las que tanto nos cuesta mantenernos en la creación, defenderé siempre que la gestión de nuestros derechos sea colectiva.

Inés París es guionista y directora de cine.

Este artículo fue publicado el 4 de enero de 2019 en la edición impresa de El Cultural.

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