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Revista de prensa

El País, 27 de enero de 2011
Joan Navarro

"A favor de internet... y de la Ley Sinde"

«La ley Sinde no criminaliza a los usuarios de la Red, persigue a quien abusa del trabajo, curiosamente siempre intelectual, de otros. Si la Ley de Propiedad Intelectual requiere cambios, que se hagan y que se apliquen por igual en la Red y fuera de ella. No es el momento de ajustar cuentas con el Gobierno o las entidades de gestión, nos enfrentamos a un problema que no admite demoras, ni seguir mirando hacia otro lado, pues una sociedad que acostumbra a sus jóvenes a pagar por la tecnología y a despreciar el valor económico de la cultura es una sociedad que, irreversiblemente, se empobrece».

27 de enero de 2011

«Internet es un espacio de información al que accedes contratando un servicio (como la luz o el teléfono fijo) que conecta tu ordenador a millones de ordenadores donde personas y empresas ponen información y servicios. Pero en esos ordenadores no puedes hacer lo que quieras, no, al menos, sin consecuencias».

[…]

«Los últimos años se ha detenido a decenas de personas por grabar fraudulentamente en salas de cine y distribuir copias con el objeto, simple y llano, de hacer negocio. Y no es un mal negocio, pues gracias a complejas organizaciones y al uso de tecnología punta, los beneficios, calculados por los propios internautas, no bajan del medio millón de euros al año. Pero a los dueños de estas webs no se les cae el pelo, y no porque sean defensores de la libertad y difundan la cultura, sino porque dos leyes actuales y una lamentable interpretación de la fiscalía se contradicen hasta el extremo de que unos jueces los condenan por los mismos delitos que otros los absuelven».

[…]

Pues en Internet, copiar (sin el permiso del autor) sí es robar. En la Red no te hace falta sustraer un original para que un creador se quede sin nada, basta con quitarle al original todo su valor económico, difundiendo millones de copias. Copias que nunca son gratis. Pagas por el uso de la Red (más de un 20% más cara que en el resto de Europa), pagas por los sistemas de descarga (muchos de ellos, además, curiosamente protegidos por derechos de autor), pagas por los servicios Premium, pagas por el uso de la tecnología no por los contenidos que esta te ayuda a disfrutar. Quienes abogan por la «libertad» y la «gratuidad» en la Red, en realidad, defienden el lucrativo negocio de quienes no pagan por los contenidos con los que intermedian.

[…]

En España y en otros países tenemos buenos ejemplos de nuevos modelos de comercialización de contenidos legales en Internet, algunos de pago, otros gratuitos, pero todos ellos ruinosos. Y esto es así, entre otros motivos, porque no pueden competir con las webs que difunden los mismos contenidos de forma ilícita, sin pagar impuestos ni derechos a sus creadores. Lo que la ley Sinde pretende es, simplemente, evitar esa competencia desleal.

Es falso que exista un debate entre propiedad intelectual y libertad. Sin libertad no hay creación ni propiedad intelectual, y quien defiende los abusos no defiende la libertad, sino los privilegios (sean estos tecnológicos o de casta). Es lícito pretender cambiar la actual protección de la propiedad intelectual, no lo es hacerlo apoyándose en quien abusa de ella para hacer beneficios a costa de terceros.

Puedes leer el artículo completo aquí.

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