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Catorce ministros de Cultura piden que el sector audiovisual sea excluido del tratado de libre comercio con Estados Unidos

España se suma a Francia en la defensa de la "excepción cultural"

Trece países, entre ellos España, han secundado la iniciativa francesa de solicitar formalmente que el sector audiovisual sea excluido de las negociaciones del acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea. Una carta fue entregada la semana pasada a la Presidencia irlandesa de la UE por la titular francesa, Aurélie Filippetti, y defendida por ella este viernes en Bruselas. La carta ha sido firmada también por los ministros de Cultura de Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, España, Hungría, Italia, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia.

20 de mayo de 2013

firmantes carta

La iniciativa defendida en la carta se basa en el concepto de “excepción cultural”, promovido por Francia en los años 80 para extender la convicción de que la cultura no es una mercancía como otra cualquiera. “Aunque su dimensión económica, obviamente, debe tenerse en cuenta, su papel en el desarrollo personal de cada individuo y de cada ciudad es demasiado importante para dejar las producciones culturales plenamente sujetas a la ley del mercado. La intervención de los poderes públicos es necesaria para garantizar la supervivencia de una rica oferta cultural, variada y accesible para el mayor número posible de ciudadanos”, afirmó la ministra de Cultura francesa al presentar el documento, anunciado a bombo y platillo (“Excepción cultural: ¡Francia no está sola!“) el mismo día que se hicieron públicas las conclusiones del llamado “informe Lescure“sobre el futuro encaje de las industrias creativas y culturales francesas en el entorno digital.

“Creemos firmemente que, dados los enormes desafíos a los que se enfrenta Europa, la Unión Europea necesita apoyar y desarrollar la creatividad cultural en su propio territorio. Renunciar a políticas ambiciosas que promuevan la cultura significaría renunciar a parte de la influencia cultural de Europa, privándonos de una fuerte palanca para el crecimiento y el empleo y hacer la vista gorda a esta realidad, que es claramente compartida por nuestros ciudadanos: la cultura no es sólo otra mercancía”, advierten. El enfoque de Aurélie Filippetti y sus homólogos europeos ha recibido el apoyo de miles de cineastas que ya han firmado una petición pública de apoyo a la carta francesa.

“La posición europea de excluir a los servicios audivisuales de tales negociaciones debe ser expresada claramente desde el principio y no deberá estar limitada a los servicios de transmisión tradicionales sino extendido plenamente al medio digital”, reclama la carta francesa. Los 14 países justifican su petición teniendo en cuenta que “el poder de la industia audiovisual de Estados Unidos hace de este sector una de las prioridades del país en todas las negociaciones comerciales” y por el “impacto para el futuro de la diversidad cultural europea en Europa y en el mundo y de la sostenibilidad de la industria cinematográfica y audiovisual europea” y exigen que las negociaciones no comprometan por ello la diversidad cultural que ha sido “uno de los fundamentos de la construcción europea durante años”.

“Toda una política de la Unión Europea y de sus Estados miembros estaría comprometida si la exclusión solicitada no se garantiza”, insisten en la misiva, dirigida al ministro de Artes y Patrimonio irlandés, Jimmy Deenihan, cuyo país ejerce la presidencia semestral de la UE, con copia a los comisarios de Comercio, Karel de Gucht; Agenda Digital, Neelie Kroes; de Educación y Cultura, Androulla Vassiliou; y los presidentes de las Comisiones de Cultura y Educación y Comercio Internacional del Parlamento Europeo, Doris Pack y Vital Moreira, respectivamente.

Proteger la diversidad cultural no es negociable
La comisaria de Educación y Cultura, Androulla Vassiliou, dejó claro al término de la reunión de los Veintisiete del pasado viernes que “la excepción cultural” en términos de cuotas de pantalla para los contenidos europeos en televisión y las ayudas a la industria audiovisual europea para proteger la diversidad cultural “no es un asunto negociable”, tal y como ha dicho ya el comisario de Comercio, Karel De Gucht.

“Por ello garantizaremos que el acuerdo con Estados Unidos no perjudica la capacidad de la UE y de sus Estados miembros de mantener su compromiso con la diversidad cultural y de aplicar plenamente sus políticas e instrumentos ante la rápida evolución del entorno”, ha prometido la comisaria en un comunicado.

La normativa europea en vigor prevé una cuota de contenidos audiovisuales europeos en televisión de hasta el 50% y autoriza asimismo subsidios a la industria audiovisual europea para precisamente proteger la diversidad cultural europea. “Esto no se tocará. Esto se quedará como está”, han asegurado fuentes comunitarias.

Los Estados miembros de la UE dan unos 3.000 millones de euros al año a la industria cinematográfica en ayudas y créditos blandos (2.000 millones de euros) y el resto en incentivos fiscales, según estimaciones del Ejecutivo comunitario. “Nada de esto está en juego”, ha asegurado la comisaria.

Consenso en líneas rojas
Vassiliou ha destacado el “consenso claro” de los Veintisiete sobre la necesidad de “respetar tres líneas rojas claras” para “proteger y promover la diversidad cultural en las próximas negociaciones comerciales con Estados Unidos”.

En concreto, ha citado garantizar que “las actuales políticas e instrumentos de la UE y medidas correspondientes a nivel de los Estados miembros no se tocarán en las negociaciones”, no tocar “las medidas nacionales existentes para regular al sector audiovisual y apoyar el contenido doméstico y europeo” y se garantizará su capacidad para “continuar adaptando y desarrollando políticas significativas para la diversidad cultural, tanto a nivel de la UE y de los Estados miembros”.

En este sentido, ha insistido en que aunque el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos es prioritario para la UE, “al mismo tiempo no debe perjudicar la capacidad de la UE y sus Estados miembros de preservar y promover la diversidad cultural” que es “una obligación” según el Tratado de la UE.

“La excepción cultural en nuestra propuesta es extremadamente clara. Proponemos a los Estados miembros incluir la industria audiovisual como un sector económico en las negociaciones pero dentro de estas negociaciones consideramos que hay líneas rojas y elementos que no pueden ser negociables”, aclaró en rueda de prensa el portavoz del Ejecutivo comunitario, Olivier Bailly.

Reino Unido, Suecia, Países Bajos y Dinamarca, entre otros, han rechazado sin embargo la petición y defienden que no puede haber “condiciones previas” para excluir a ningún sector de las negociaciones, según han explicado fuentes comunitarias.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la UE deberán decidir si finalmente se incluye o se excluye el sector cultural y audiovisual del mandato de negociaciones. La Presidencia irlandesa de la UE confía en que los Veintisiete aprueben el mandato de negociación en el Consejo de Comercio previsto el próximo 14 de junio.

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