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Opinión

Le Huffington Post
Hervé Rony, director general de SCAM

"Consulta europea sobre el derecho de autor: ¡Cuidado con los bulos!"

“La Comisión Europea tiene un mérito: ha hecho lo que dijo que haría. En este caso conseguir la reapertura de la Directiva 2001/29/CE relativa a los derechos de autor en la sociedad de la información. […] ¿Por qué reabrir un texto que actores, autores, artistas, productores, editores, etc. consideran aplicable en su actual estado y no presenta problemas irresolubles? Porque, sencillamente, la Comisión considera después de muchos años que los derechos de autor son un freno a la construcción de la Unión”.

6 de marzo de 2014

«Y debido a que, por este motivo, escuchó a muchos opositores de la propiedad intelectual, probablemente más eficaces en el lobby de lo que han pensado durante mucho tiempo las organizaciones del sector cultural. El mismo Partido Pirata ha entrado en el Parlamento, ¡esto es un gran arte!

Para completar el cuadro, hay que señalar que, además, la Comisión no tiene intención de volver a abrir la otra directiva importante que, sin tratar exclusivamente de los derechos de autor, tiene un gran impacto en las condiciones de circulación de las obras en internet. Me refiero a la Directiva del año 2000 sobre el comercio electrónico. Este texto, dada la ausencia de responsabilidad de los intermediarios técnicos, como los alojadores y empresas de hosting, no permite luchar eficazmente contra la explotación ilegal de las obras.

Por una parte, la comunidad cultural fue invitada, con el seductor argumento de su «modernización», a aceptar numerosos y variados recortes de sus derechos mediante la ampliación del alcance de las excepciones. Por otra parte, los intermediarios técnicos se han enriquecido durante más de diez años permitiendo la circulación sin control ni autorizaciones de obras protegidas por derechos de autor».

[…]

«Flota en torno a la posible reforma de los derechos de autor un clima adverso. Bruselas sigue creyendo que el surgimiento de la economía cultural digital es imposible debido a las condiciones en que los operadores deben obtener el permiso de los titulares de derechos.

Este análisis es completamente inexacto.

La realidad es otra: Europa está constituida culturalmente por un mosaico de estados y regiones que obtienen su identidad en las realidades heterogéneas y una inmensa diversidad. No se construye un mercado discográfico, del vídeo, de los libros, de la fotografía, de la televisión o de la radio del mismo modo que construimos una Europa de los alimentos, la aviación y la energía. Operadores como Google o Netflix quieren imponerse desde los Estados Unidos y con la menor alteración de sus actividades lo más uniformemente posible en Europa. Pero saben que, les guste o no, no están invirtiendo en Europa en la misma manera y al mismo tiempo, de Estocolmo a Lisboa y de Londres a Bucarest.

Resultado: la territorialización de las actividades culturales y de los medios, la gestión de derechos y las inversiones económicas en estos sectores no es tan problemática como pretende Bruselas. Por supuesto, es deseable en términos del mercado único y de la libre circulación que se pueda suscribir desde París cualquier servicio de streaming europeo. Pero los derechos de autor están ahí para algo. Los titulares de derechos emiten autorizaciones en cualquier país apoyándose en acuerdos contractuales eficientes. Las sociedades de gestión colectiva establecen entre ellas acuerdos de reciprocidad. Además de la posibilidad de garantizar la concesión de licencias transfronterizas.

No, la propiedad intelectual no es un freno. Y si la fragmentación cultural de Europa es una realidad con la que hay que lidiar, los desafíos significativos en la monetización de la circulación de obras en internet, las disparidades fiscales de un estado a otro o la distorsión de la competencia entre algunos operadores europeos y los mastodontes americanos de internet son, por otra parte, frenos igualmente importantes y preocupantes».

Hervé Rony es director general de SCAM.

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